Me divierte, me hace reír, me hace soñar, de mantiene despierta. Me putea, me incita, me calienta.
Me produce adrenalina, me hace cosquillas, me da taquicardia. Me tiemblan las manos.
Me dice: “cántame una canción”.
Entiende mis chistes. Entiende mi humor, comparte mi humor. No me dijo nunca que soy linda y con eso me mató.
Me mira en silencio por horas y no me pone incomoda, me gusta su silencio. Y me gusta cuando habla… cuando me cuenta absolutamente todo.
Odio la confianza que creamos en tan poco tiempo. Odio que sepa que estoy pensando. Odio querer siempre estar con el. Odio que siempre quiera estar conmigo. Odio tener anécdotas con el. Odio el perfume que usa y como queda impregnado en mi cuerpo. Odio que de el sea el ultimo mensaje que leo antes de dormir y odio que sea el primero que leo al despertar.
Odio poder ser sincera con el. Odio que sea sincero conmigo. Odio su sonrisa, odio su mirada, odio la forma que tiene de abrazarme y hacer que el tiempo se pare.
El es como el… como el que describí. El tiene la sonrisa que describí. Con el que improviso bailes en el medio de la nada. Con el que canto sin pensar si me están escuchando. Con el que me emborrache, me puse triste, fui feliz, me tire a la pileta vestida, dije verdades, dije mentiras, me escondí, y por si fuera poco… casi me lleva la policía. Todo y tan poco fue con el.
Con el la paso bien, con el salgo, veo tele, como, trabajo, a el le cuento mis secretos.
Y lo odio, odio ser tan natural con el. Odio que le guste tal cual soy. Odio la sensación que me recorre por el cuerpo cuando roza su brazo con el mío… y es solo eso… fue solo eso. Una caricia a las escondidas, un beso de despedida. Y si una caricia que nos hace dejar de ser dos personas grandes y convertirnos en dos adolescentes de vacaciones.
Lo odio. Lo odio con todo mi ser. Odio no contenerme cuando me llama. Odio la forma que mi corazón quiere salir de todo mi cuerpo cuando escucho su nombre. Odio ser tan feliz con alguien… pero por sobre todo, odio que tenga novia.
Leer más...